Cine en Paraguay - Jazmin Duarte - ES

Universidad Católica “Nuestra Señora de la Asunción”

Jazmín Duarte – 3ero Comunicación – 2009

Cine en Paraguay

CAMARITA, CAMARITA, DIME QUÉ HISTORIA ES MÁS BONITA

"Somos nuestros libros, nuestro teatro y nuestra música. Somos la resultante de lo que hemos leído y de lo que hemos visto. De lo que hoy leemos y escuchamos. Nuestro cine, nuestra radio, nuestra televisión, nuestros museos. Y es nuestra la responsabilidad de protegerlos. Tanto como es nuestra la obligación de producir nuevos libros, nuevos discos y nuevas películas". Documento Fundacional del "Foro para la Defensa de las Industrias Culturales" Argentina 2002

En un encuentro de Asociaciones Profesionales de la Cultura realizado en Montreal, en septiembre de 2001, los profesionales del medio audiovisual de los países asistentes –Argentina, Brasil, Canadá, Chile y México, entre otros – diagnosticaron una cifra común: el 90 % del mercado de distribución de cine, televisión y video está consagrado a la producción norteamericana.

Hoy en el 2009, no podemos pensar que la cifra halla cambiado demasiado, ya que tanto solo el año pasado – a pesar de la crisis - los seis estudios más importantes de Hollywood -Paramount, Warner Bros, Universal, 20th Century Fox, Sony y Disney- se hicieron cada uno con más de mil millones de dólares por segundo año consecutivo, según publica Hollywood Reporter, acorde con las primeras estimaciones hechas por cada distribuidora.

Nestor García Canclini narra que se podría hablar de una incipiente industrialización de la cultura desde la invención de la imprenta, pero fue necesario que se sumaran otros avances tecnológicos y se expandiera la educación en los siglos XIX y XX para que se configurara una industria editorial, y luego las industrias audiovisuales (radio, cine, televisión, video, fonográfica). La producción cinematográfica y musical, junto con la informática, son las que producen mayores beneficios, llegan a públicos más vastos y se expanden con ritmos más veloces.

Y como “ningún hombre es una isla” según canta Bon Jovi – también soy parte de la generación americanizada – y menos en nuestra época, la información que transmiten las tecnologías de la información en discursos culturales se convierten en valores históricos que se cristalizan en concepciones del mundo, expresados como sentidos comunes, de los cuales se derivan actitudes y conductas que a largo plazo se transforman en posiciones políticas que producen un determinado proyecto de transformación de la naturaleza y de la sociedad, plasmados en el plan general de hegemonía de turno, (bien lo argumenta Francisco Javier Esteinou Madrid en “Los Medios de Comunicación y la construcción de la Hegemonía)

La clave de lo expuesto es que los discursos culturales se intercambian hoy como industria. El concepto de industria cultural fue acuñado por los filósofos alemanes Max Horkhaimer y Teodoro W. Adorno en su libro “Dialéctica de la razón” (1947), como algo negativo, denotando un empobrecimiento de la cultura derivada de su transformación en mercancía; pero actualmente, aunque estigmaticemos la existencia de la mercantilización de la cultura, lo que nos debe preocupar es el impacto de ésta en la tríada cultura-identidad y desarrollo.

Aun existiendo otras industrias prósperas, como la india Bollywood del “Slumdog Mllionaire”, la industria norteamericana es la más captada por Latinoamérica; una presa fácil que engulle todos los días, no solo Mcdonal’s y Coca Cola, sino miles y millones de minutos de cultura norteamericana.

“Las imágenes de USA son –dice el cineasta argentino Octavio Getino – tan abundantes en la aldea global que es como si en vez de emigrar la gente a Norteamérica, ésta hubiese emigrado al mundo, permitiendo que la gente aspire a ser estadounidense incluso en los lugares más remotos”.

Según el Portal del Cine y el Audiovisual Latinoamericano y Caribeño, la existencia social y la identidad pasan hoy por el lenguaje audiovisual y por la pantalla. La constitución de un “nosotros” latinoamericano, caribeño o centroamericano y de cualquier país del continente requiere de ese lenguaje. Desde esta perspectiva, la industria cinematográfica y la televisiva son prioritarias en términos de identidad. Sin embargo, precisamente en ellas lo latinoamericano apenas está presente, salvo en algunos géneros como la telenovela, donde Televisa, Rede Globo, Venevisión y Radio Caracas TVn marcan la pauta.

Pero aunque consumamos alegremente y en gran cantidad los enredos amorosos de las doñas y las Marías de las diferentes novelas – también extranjeras en nuestro caso paraguayo –, ¿hasta qué punto tienen peso en la creación del imaginario latinoamericano?, y si lo hacen en gran proporción ¿son realmente la imagen que queremos potenciar y proyectar en nuestra gente?

Hay casos donde la utilización de éstos medios audiovisuales fue provechosa, como cuando la empresa Televisa, mediante la transmisión de una novela llamada “Ven Conmigo”, logró que en 1978, 750 mil adultos analfabetos acudieran a inscribirse en los Sistemas Abiertos de Educación para recibir instrucción básica, o ejemplos recientes como la telenovela colombiana “Sin tetas no hay paraíso” – transmitida en nuestro país – que inspirada en la novela homónima de Gustavo Bolívar, basada en hechos reales, hace una crítica a la cultura colombiana del narcotráfico, la prostitución y el crimen.

Pero en cuanto a cine, si la creación audiovisual sobre temas latinoamericanos en idiomas locales o ambientada en la región es escasa, en nuestro país es aún más. Lo comprueba el simple hecho que no figuramos en la base de datos del Portal del Cine y el Audiovisual Latinoamericano y Caribeño, que es aquel que proclama que “sin audiovisuales no hay identidad”.

“Existe una historia cinematográfica, pero entrecortada, sin continuidad y no documentada.” Hugo Gamarra, Director de “El portón de los sueños: vida y obra de Augusto Roa Bastos”, presidente de la Fundación Cinemateca del Paraguay y fundador/director del Festival Internacional de Cine del Paraguay

“Si se puede hablar de un cine paraguayo, pero discontinuo, con quijotadas en los 70: “El Pueblo” de Carlos Saguier, “Cerro Corá” de Guillermo Vera; en los 80 y 90 una cantidad de cortometrajes de directores como Juan Carlos Maneglia, Mani Cuenca, Ray Armele.” Tana Schémbori, cineasta y colaboradora de Juan Carlos Maneglia.

Entre las chipas, el tereré, polkas y guaranias, si nuestra sociedad paraguaya perdió o nunca desarrolló la industria audiovisual es discutible, pero aquello que nos da un dato para el debate es la opinión de los propios realizadores de que lo inexistente es: una tradición de cine, de vernos y escucharnos.

En las palabras de Tana Schémbori, “Fuimos extranjerizantes en eso, Paraguay es un país que consume mucho lo de Argentina y Brasil, empezando por la tele. Es acá donde la apertura de la ficción en televisión, con las series como González vs Bonetti y La Chuchi, crean una identidad audiovisual muy fuerte, no solamente trabajo para técnicos y actores, sino una cultura de vernos reflejados, de escucharnos y de ser parte de nuestra propia historia en la ficción nacional. Este antecedente también hizo que haya una fuerza extra para el cine nacional actual” “

En un país como el nuestro, donde tenemos un público mayormente colonizado por los productos cinematográficos extranjeros y específicamente por los norteamericanos, caso de la mayoría de los países de America Latina, tenemos un público que no está acostumbrado a verse y a oírse a sí mismo.” Hugo Gamarra

La cultura norteamericana es “the world way of life” gracias al cine. Lo tenía bien claro el Departamento de Estado de Estados Unidos después de la Segunda Guerra Mundial con el establecimiento de la idea de que “ahí donde van nuestras películas irán nuestros productos”. Lo aplicó al pie de la letra New Line Cinema el año pasado, con el lanzamiento de la película de la famosa serie “Sex and the City”, que posee más de 70 marcas bien visibles para el público femenino – casi única razón por la que se realizó la película, ya que la trama argumental dejo mucho que desear –.

La identidad está ligada a la imagen, y el cine como imagen en movimiento constituye el pilar fundamental de la construcción de identidad del siglo XX, que empuja a construir y revivir las emociones del pasado por medio de ella. Con el cine se vende valores, actitudes, gustos, héroes, paisajes, ideología y prismas para ver el mundo, que se narran como historia.

Según Jesús Martin Barbero “contar significa tanto narrar historias como ser tenidos en cuenta por los otros. Lo que entraña que para ser reconocidos necesitamos contar nuestro relato, pues no existe identidad sin narración ya que ésta no es sólo expresiva sino constitutiva de lo que somos”.

“Un país sin cine hoy día es como una casa sin espejos. Un país sin cinematografía es un país invisible que no es reconocido ni por su propia gente ni la gente de afuera” Hugo Gamarra

OBSTÁCULOS

Es importante conocer al enemigo para poder desarrollar estrategias que nos ayuden a superarlo; aunque en este caso lo representemos nosotros mismos.

No hay una jerarquía de obstáculos que lleven a la no producción nacional, sino más bien una conjunción de factores que hacen que nos mantengamos como meros consumidores culturales.

Existe una falta de conciencia a nivel gubernamental de que el Cine es cultura y es un trabajo multidisciplinario que amerita sus propios fondos y su propia dinámica de trabajo. “Lo que faltan son fondos y más fondos” explica Tana Schémbori.

Sin fondos culturales, patrimonialmente las películas siempre seguirán siendo propiedad extranjera. Actualmente el único ente que provee de fondos es el FONDEC, que sufre de sobresaturación.

Los fondos aunque necesarios, no son suficientes sin el capital humano que los invierta de forma adecuada, por esto Paraguay también necesita crear escuelas de cine que inviertan en la formación de más que simples imitadores que puedan dar forma a una industria cultural propia. Hasta hoy todos los representantes y realizadores de audiovisuales en Paraguay se han hecho “a pulmón” o en escuelas extranjeras.

“Hay una Escuela de Cine que se abrió en el IPAC, es muy reciente y está teniendo serios problemas de continuidad; pero el intento es fundamental, por que para poder producir la sociedad creadores, hacen falta escuelas de cine”. Hugo Gamarra Otra problemática es la complejidad de la actividad cinematográfica que como cadena de 3 acciones, producción, distribución y exhibición, no puede completarse sin un público captador o destinatario. “De nada sirve producir películas si luego no llegan a un público” Hugo Gamarra

Mientras este círculo no se cierra, el círculo vicioso de la no-producción nacional y el no-interés mayoritario de las personas se mantiene.

“El trabajo que debe hacerse en una comunidad para que crezca la cinematografía es por un lado la capacitación de los artistas técnicos profesionales y por otro lado la capacitación del público.” Hugo Gamarra

Todos estos factores se suman a la falta de una ley de cine y un instituto que la regule.

LUCHA PENDIENTE, LEY DE CINE

¿Por qué el Estado debe hacer algo respecto a las industrias culturales?, me pregunto haciendo eco de García Canclini en “Por qué legislar sobre Industrias Culturales”.

Una respuesta certera nos las da el Profesor titular y Vicedecano de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile, Bernardo Subercaseaux, en su artículo “Las industrias de la cultura: realidad y desafíos”, estableciendo que el problema más grave que atraviesa este sector en América Latina son los monopolios de la distribución y circulación. “

Para decirlo con otras palabras: no es el buen cine lo que escasea, sino, más bien, políticas de distribución que permitan la circulación de producciones latinoamericanas. Como consecuencia, se puede ver más cine latinoamericano en San Francisco, Lyon o Barcelona que en Bogotá, Caracas o Santiago”

Según Hugo Gamarra, cineasta y propulsor del no aprobado primer proyecto de ley de cine; Paraguay es el único país en el Mercosur y Sudamérica sin instituto de cinematografía, legislación cinematográfica, medidas de fomento para su producción, distribución e exhibición, es decir, totalmente librado a la actividad privada sin ningún tipo de regulación o de fomento.

Es un hecho que la industria cultural tiene un lugar estratégico en el desarrollo socioeconómico actual, y que como país pequeño, enfrentado asimétricamente con los demás países, que no legislemos sobre cultura significa ceder nuestro pedazo de la torta y convertirnos en un target vulnerable en cuanto captadores compulsivos de todo lo que proviene de afuera.

Ni siquiera países del primer mundo como Francia y Canadá pueden competir en un mercado en donde las políticas de liberalización en los sectores de bienes y servicios culturales son presionadas por Estados Unidos a los organismos internacionales de comercio. Por esto, sus gobiernos y organizaciones de la sociedad civil – llamadas "Coalición para la diversidad cultural"— marcharon juntos en nombre de preservar la libertad de los estados de darse y aplicar políticas propias en materia cultural.

Daniel Ollivier, consejero de Acción Cultural de la Embajada de Francia, dijo que "En un contexto de globalización, el objetivo de preservación y apoyo a la diversidad cultural sólo puede ser alcanzado si los estados no renuncian a la libertad de definir e instrumentar políticas a favor de la creación y del acceso a una oferta cultural variada."

Paraguay debería unirse a esta reivindicación de la protección y promoción de la diversidad de las expresiones culturales pensando en como la UNESCO, en su Declaración Universal sobre Diversidad Cultural (2001), definió a los bienes y servicios culturales como: mercancías distintas de las demás que “Frente a los cambios económicos y tecnológicos actuales, que abren vastas perspectivas para la creación y la innovación, se debe prestar una atención particular a la diversidad de la oferta creativa, a la justa consideración de los derechos de los autores y de los artistas, así como al carácter específico de los bienes y servicios culturales que, en la medida en que son portadores de identidad, de valores y sentido, no deben ser considerados como mercancías o bienes de consumo como los demás”.

La regulación de las industrias culturales es una tarea pendiente de la Secretaría Nacional de Cultura, organismo adjunto de la Presidencia de la República, según el artículo 8 de la Ley N° 3051 - Nacional de Cultura que establece su creación para “diseñar y ejecutar las políticas culturales del Estado que propulsen la creación de condiciones aptas para la producción, la circulación y el uso de los bienes culturales que protejan los derechos de las personas e instituciones dedicadas a estas actividades culturales”. Entre éstas, se especifican las artes audiovisuales: cinematografía, videografía y otros medios audiovisuales de expresión; y también agrega que “En el ámbito del mercado de bienes y servicios culturales, la Secretaría promoverá condiciones equitativas de competitividad mediante mecanismos de incentivos, subsidios y otras medidas adecuadas”.

El Encargado de la Dirección de Industrias Culturales de la Secretaria, Jorge Garbett, que dijo que entre las prioridades de la agenda de este año se encuentra el reimpulso de la Ley de cine, que fue aplazada anteriormente “por la oposición de cierta parte del empresariado a dar fondos para la producción audiovisual”.

Sin una ley no podemos organizar planes que fomenten la producción nacional, no controlamos la producción cultural externa que absorbemos todos los días, dejamos a artistas – matándolos eventualmente por no poder competir – y consumidores de cultura a su suerte, pero por sobre desechamos la oportunidad de crear una política cultural como promoción de desarrollo, identificación y memoria colectiva

“Si la cámara de senadores aprueba la ley que permita la creación del fondo y de un instituto de cine creo que gran parte del resto de los problemas se ira resolviendo creando CONCIENCIA de que EL CINE NACIONAL, es la ventana mas importante que hace que un país pueda verse y lo puedan ver”. Tana Schémbori

LA HISTORIA NO CONTADA

Como mencionado anteriormente, no existe ninguna obra sistematizada de la historia de los audiovisuales y cine en Paraguay, pero existen primeros avances como el aún inédito “Diccionario Ilustrado del Cine Paraguayo” de José Luis De Tone, el libro del periodista historiador Luis Verón “La Ventana Prodigiosa, Reseña y Anecdotario de la Televisión en el Paraguay”, y algunos trabajos del periodista, documentalista, actor y productor audiovisual Manuel Cuenca que hacen un recorrido por los hitos de lo que podemos llamar nuestra cultura de cine, los cuales son tomados en cuenta para la siguiente breve reseña.

Las primeras señales del cine en Paraguay datan de las décadas iniciales del siglo XX. La primera función de cine tuvo por escenario al Teatro Municipal “Ignacio A. Pane”, llamado en el momento Teatro Nacional, el 2 de junio de 1900, a solo 5 años de la primera exhibición cinematográfica hecha por los hermanos Lumière.

Las películas exhibidas distaban mucho de las películas argumentalescomerciales actuales mostrado mas bien cosas cotidianas y durando pocos minutos; éstas fueron Juego de niños, Artistas del circo, Jardín de plantas en París, Un taller de carpintería, Entrada humorística de payasos, El transformista Castor, Los baños de Diana en Milán, Coraceros cruzando el río Saone, Una doma en México y Maniobra de artillería española.

De 1905 hasta 1925, numerosos extranjeros realizan documentales en Paraguay, y con esto se inicia la filmografía hecha en nuestro país. Uno de ellos fue el cineasta argentino, radicado en Paraguay, Ernesto Gunche, quien captó varios aspectos de la vida cotidiana de los paraguayos como las actividades en el Mercado guasú, el traslado de la Virgen de la Asunción, un desfile del cuerpo de bomberos y algunas tomas con el presidente Cecilio Báez y algunos ministros, en 1905.

Luego de esta sucesión de varias películas extranjeras, en 1925, Hipólito Carrón, Guillermo Quell y Agustín Carrón Quell filman la primera película realizada por paraguayos. Se trata de Alma Paraguaya, muda y filmada en 35 mm, basada en la peregrinación de Caacupé, donde puede verse al recordado Monseñor Juan Sinforiano Bogarín.

Carrón y su sobrino Agustín realizaron otras películas, documentales que mostraban imágenes de lugares como el Mercado Guazú, o de actividades como desfiles patrióticos con personalidades y autoridades de la época. Algunos de sus trabajos más destacados fueron La catástrofe de Encarnación (1926), que mostraba los graves perjuicios del ciclón que afectó a esa ciudad y la filmación del sepelio de Eligio Ayala, el presidente paraguayo asesinado en 1930.

“Es importante mencionar que la película <La catástrofe de Encarnación> recorrió las poblaciones a lo largo de la vía férrea de Paraguay y Argentina, a fin de recoger fondos para las víctimas de la tragedia.

Accidentalmente nació así el primer cine-movil ferroviario en el Paraguay.” Manuel Cuenca

Agustín Carrón Quell, heredero de su tío en materia de cine, realizó también los primeros documentales científicos, en 16 mm y el primer Noticioso Nacional de cine presentado antes de las funciones, la primera filmación paraguaya de una operación, en 1947 y así como la primera película sonora paraguaya, en 35 mm.

Juan Max Boettner, médico, compositor y musicólogo, se cuenta asimismo entre los pioneros del cine en Paraguay, produjo diversos documentales desde 1939 hasta 1952 que incluyen 20 hs de filmación con imágenes de la ciudad de Asunción; actos políticos, desfiles; tomas del Presidente Higinio Morínigo; un viaje en ferrocarril y barco a San Bernardino; grupo de indígenas; una expedición al Chaco en busca de fósiles de mastodontes; un viaje a Caacupé, el Río Paraguay, la Asunción del Presidente José Félix Estigarribia (1939) y su sepelio (1940); la llegada del Presidente brasileño Juscelino Kubistchek (1941), además de los viajes de Boettner a países latinoamericanos. Pero puede ser especialmente recordado por realizar la primera filmación a color “Auto nuevo”, en la ciudad de Caacupé y el cerro del mismo nombre, utilizando la película Kodakcrome de 8 milimetros, sin sonido.

En 1954, con el gobierno de Stroessner, se reinicia el Noticioso Nacional, 35 mm, blanco y negro y con sonido óptico. Se exhibe obligatoriamente en todos los cines antes de la película principal. En 1958, se realiza la primera filmación a color en 35 mm, en ocasión del ascenso al segundo periodo presidencial del Gral. Stroessner.

Según José Luis De Tone, en las décadas siguientes se desarrolló una rica filmografía comercial paraguaya, entre los que se destacaron algunas películas como:

“Codicia”, de Catrano Catrani, primera co-producción paraguayoargentina, en 1955, en blanco y negro y 35 mm, con Jacinto Herrera, Sarita Antúnez y Guillermo Bataglia, música de Herminio Giménez.

“El Trueno entre las Hojas”, de Armando Bó, (producción argentinoparaguaya, 1958), en color y 35 mm. Guión de Augusto Roa Bastos, protagonizada por Armando Bó, Isabel Sarli, Ernesto Báez, Carlos Gómez y Rafael Rojas Doria.

“Choferes del Chaco”, de Lucas Demare, (producción argentina, 1960), 35 mm, blanco y negro. Con guión de Augusto Roa Bastos y protagonizada por Olga Zubarri, Francisco Rabal, Jacinto Herrera, Ernesto Báez, Carlos Gómez y Carlos Estrada.

“La Burrerita de Ypakaraí”, de Armando Bó, (producción argentinoparaguaya, 1961), en 35mm, blanco y negro, con Isabel Sarli, Armando Bo, Carlos Gómez, Luis Alberto del Paraná, Sara Giménez y Matías Ferreira Díaz.

Fue la primera película en cinemascope (técnica de exhibición que permite comprimir la imagen con una lente anamórfica y luego proyectarla agrandándola con otra lente) hecha en el país.

“La Rata de América”, de Jean Gabriel Albicocco, (producción francoargentino- paraguaya, 1963), 35 mm, con Charles Aznavour, Maria de Laforet, Sara Giménez, Zuni Joy, Matías Ferreira Díaz, Richard Baddouh y otros. Verón añade como aclaración que solo fue exhibida 5 días antes de ser retirada por “orden superior”.

A mediados de los 60’ nace el grupo Cine Arte Experimental, encabezado por Carlos Saguier, Jesús Ruiz Nestosa y Antonio Pecci, que buscó llevar a la pantalla las nuevas tendencias del cine de la época. Este grupo realizó películas de corto y mediometraje documental, como “Francisco”, “Un día de mayo” y “La costa”, el experimental “Metamorfosis”, y la producción de corte social “El Pueblo” que con excelentes críticas en Europa. Debido a la represión política stronista las copias de las películas fueron escondidas y el grupo se disolvió.

Asimismo, en esa década se abre la Escuela de Medios Modernos de Comunicación de la Universidad Católica, bajo la dirección el Padre jesuita Francisco De Paula Oliva. Se crea la cátedra de Técnica y Estética de Cine, a cargo del padre Jesús Montero Tirado, donde se realizan cortometrajes y audiovisuales en 8 mm. que eran destruidos luego de su exhibición para evitar que cayeran en manos de la policía de Stroessner.

Paralelamente dio también a conocer sus trabajos el realizador Guillermo Vera, autor de un ciclo diario de filmes sobre el Paraguay apoyados por el gobierno y entes vinculados, producido en 16 mm, para la televisión.

En 1978, Vera, estrena uno de los primeros largometrajes argumentales de producción paraguaya “Cerro Corá”, basado en el libro de Ladislao R. González, trataba sobre la Guerra de la Triple Alianza y el controversial héroe paraguayo Francisco Solano López. A partir de allí, todas las películas hechas en Paraguay, serán en 35 mm y en color.

Desde los 30’ a los 80’ se puede considerar la época de oro de la actividad cinematográfica como distracción alrededor de la que giraban las familias paraguayas de la época. Esto se puede notar con la proliferación de los cines céntricos como el Splendid, Roma, el Gran Rex, el Granados, con su amplia terraza en la calle Estrella y 14 de mayo, en los 50’ – que todavía funciona – el cine Victoria, en los 60’ el Cine Guaraní – todo un prodigio arquitectónico para su época por estar construido bajo el nivel del piso –, Primier, Yguazú, Cosmos, y numerosos cines de barrio como Quinta Avenida, España, el Cañizá de Santísima Trinidad y otros en ciudades vecinas.

A finales de la década de los 70’, los alumnos de Ciencias de la Comunicación de la Facultad de Filosofía y Ciencias Humanas de la UCA, fundaron el Taller Universitario de Cine, que funcionó hasta 1983.

En los años 80, Paraguay vio la llegada del video portátil, que significó una importante innovación. Se inició una época bastante activa de cortometrajes y documentales como los realizados por Hugo Gamarra (“Peregrinación a Caacupe”) Ray Armele (“Liberada”), Bernardo Ismachoviez (“Ya no hay islas”), y Juan Carlos Maneglia (“La clase de órgano”).

“Con el soporte de filme eran co – producciones las que se hacían, con el video se lograron casos muy aislados de producciones totalmente paraguayas” Hugo Gamarra

En 1993 se realizó la coproduccion paraguayo-sueco-chilena “Miss Ameriguá”, dirigida por el chileno Luis R. Vera, filmada en gran medida en Areguá, con participación de actores paraguayos y extranjeros.

En la realización de “Miss Ameriguá” trabajaron también los primeros cineastas paraguayos formados en la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños, Cuba. Esta institución recibió en años posteriores a muchos otros jóvenes cultores del lenguaje audiovisual.

“En el aspecto artístico, Paraguay se encuentra actualmente satisfecho por tener autores, realizadores que tuvieron formación en el exterior, las escuelas de Cuba, Buenos Aires e inclusive en Europa, que han mostrado a través de sus trabajos tener una capacidad artística notable, ganando premios y reconocimientos internacionales.” Hugo Gamarra

En 1996 comienza a filmarse “El Toque del Oboe”, (coproducción paraguayo-brasilera), 35 mm, color, dirigida por el brasileño Claudio Mc Dowell. El elenco se integró mayoritariamente con actores paraguayos.

A finales de la decada del 90 se realizan las primeras películas digitales paraguayas, filmadas en video U-Matic (3/4 de pulgadas) pero ya con edición digital en computadora. Se trata de “De paso por la vida”, sobre la vida del poeta de principios del siglo XIX, Alejandro Guanes, protagonizada por José Luis Ardissone, de Carlos Benegas y “El portón de los sueños” (1998), sobre la vida y obra de Augusto Roa Bastos, de Hugo Gamarra.

Los inicios del año 2000 se hicieron importante largometrajes utilizando el video como soporte. Con esta modalidad se realizaron en el 2002, “María Escobar” y “Réquiem por un soldado” (ambas seleccionadas para participar en el Festival de Cine Latinoamericano de Washington, organizado por el American Film Institute y la Organización de Estados Americanos – OEA) de Galia Giménez, egresada de la Escuela de Cine de Moscu, y “Miramenometokéi” del artista plástico Enrique Collar, en el 2003, exhibida en el exterior como en festivales de Toulouse (Francia), Chicago (Estados Unidos), el Festival de Cine Pobre (Cuba) y el Festival Latinoamericano de Cine de Washington, D.C.

NUEVA GENERACIÓN

Luego de un largo recorrido de experimentos y avances en cinematografía nos encontramos en un nuevo escenario para el cine paraguayo.

Conviviendo aún con íconos de generaciones pasadas como Carlos Saguier, Hugo Gamarra, Galia Giménez, comienzan a surgir una gran cantidad de nuevos cineastas independientes que con varios premios, están dejando la huella de Paraguay en el exterior.

“En los 90 y 2000 las generaciones fuimos creciendo con estos referentes, la publicidad del cual la mayoría de los realizadores vivimos nos permitió probar formatos, hacer cosas. Y desde este tiempo hay una continuidad mas fluida, Miss Ameriguá, El toque del oboe (si bien son coproducciones, fueron hechas en Paraguay) luego Miramenometokéi, El reflejo, María Escobar, más cortos nacionales incluso de animación, cortos experimentales, nuestra premiada Hamaca Paraguaya, Tierra Roja, Karai Norte, El regalo de Sofía, y otros que se están post produciendo y pre produciendo, hacen que el cine tenga mas continuidad.” Tana Schémbori

En el año 2006, “Hamaca paraguaya”, de Paz Encina, realizada en 35 mm. obtiene el Premio de la Crítica Internacional, del prestigioso Festival de Cannes (Francia).

“Paz Encina sorprende en esta, su ópera prima y la primera película paraguaya en décadas, con una notable rigurosidad, tanto en sus encuadres como en el abordaje de una pequeña trama que se adentra en un período significativo de la historia del país”. Leo Aquiba Senderovsky, Crítica de Cine.com

Este año el corto “Karai Norte”, basado en un cuento de Carlos Villagra Marsal, de Marcelo Martinessi, ha obtenido muy buenos resultados. Estrenado en el Festival Internacional de Cine de Berlin – Berlinale – en el mes de febrero y elegido mejor corto Iberoamericano en el 24º Festival de Cine de Guadalajara, México, en marzo. Ahora estará participando del Melbourne International Film Festival (24 de Julio al 9 de Agosto) y del Festival de Cine de Quito Cero Latitud (del 9 al 19 de Julio); en ambos casos se trata de competencias oficiales en la categoría de cortometrajes. También está pendiente para un próximo anuncio, el estreno del cortometraje en el marco de un evento de National Geographic en Los Ángeles (USA).

No solo poseemos muchos nuevos realizadores sino asimismo esfuerzos por difundir la producción nacional, un ejemplo es el programa “De la claqueta”, iniciativa de este año de Unicanal. Es un proyecto elaborado por la estudiante de Comunicación, actriz y conductora del programa, Denise Hutter, que creyó importante dar a conocer a “la generación de cine actual que, si bien <> posee conocimientos empíricos, se dedica a producir prolíficamente y a pulmón, acercando Paraguay al extranjero.”

“Un gran desafío de los nuevos realizadores, especialmente de cinearte, es hacer un cine popular que llegue a todos los paraguayos” Manuel Cuenca

Entre ellos tenemos al animador paraguayo Joaquín Baldwin, (Sebastian's Voodoo, premiado recientemente por el Festival de Cannes), Hugo Cataldo y Leticia Coronel (El regalo de Sofía, Semana Capital), Luis “Luli” Aguirre (Minotauro, Universo servilleta), Mauricio Rial Banti (Antonia Ovevese, El Niño, Tren Paraguay), Gustavo Delgado (El Reflejo), Jerónimo Buman (Amanda, Casus Belli), Renate Costa (Guantes blancos, Cuchillo de palo), Dea Pompa (Restaurando a Héctor), Augusto Netto (Rechts-Links, Acople, Mic 1, Emunho), Ramiro Gómez (Buen viaje, Tierra roja, Frankfurt), Pablo Lamar (Ahendu nde sapukai), Aldo Calabrese (Antonino Antónimo, La familia Green), Javier Valdez (Detrás de la Piel, La Última Tarde, El Prado) Sergio Marcos (Fuego), Eduardo Mora (Cenizas), Marcos Ramírez (Tupanoi) Marcelo Tolces (18 cigarrillos y medio), Darío Cardona (Felipe Canasto), Sady Barrios (Baño de Mujeres, Corazonada), entre muchos otros apostadores de la cultura.

YA NO HABRÁN EXCUSAS

Una muy buena nueva dentro del ámbito del cine de nuestra región es la cooperación de la Unión Europea con el Mercosur para propulsar la industria audiovisual.

Integrantes del comité de dirección política de la Reunión Especializada de Autoridades Cinematográficas y del Audiovisual del Mercosur (Recam) señalaron a la prensa en una reunión informativa que en julio de este año arranca el Programa Mercosur Audiovisual, que dará apoyo al proceso de integración cinematográfica de la región durante 2009-2011.

Este proyecto está siendo propulsado por la cooperación de la Unión Europea-Mercosur en materia audiovisual con un apoyo de 153 mil euros; durará tres años y promete como primera acción la creación del “Centro de Capacitación de Cine y Audiovisual del Mercosur” con sede en Paraguay, a fin de fortalecer las capacidades profesionales y técnicas del sector audiovisual regional.

La Secretaría Nacional de Cultura se encarga de la mediación del proyecto que será formalmente aprobado en la reunión del Grupo Mercado Común, órgano ejecutivo del Mercado Común, el 24 junio de este año, concretando su inicio para activarse el año que viene.

Con la creación de este centro de esta dando un primer paso hacia la formación de una Universidad de Cine en Paraguay, pero lo más importante, un gran paso hacia la constitución de una identidad audiovisual propia colectiva.